Editorial

Lectores:
Arenas del Quequén abre su blog, para ofrecer un registro abierto, curioso e indagador a los fenómenos de nuestra época. Para que las ideas, -la fuerza más poderosa que han creado los seres humanos-, naveguen libremente. y para ser fieles a un solo mandato: la mas absoluta libertad de pensar, de preguntarse y de opinar.
En definitiva para darle más valor a la democracia.

viernes, 9 de marzo de 2007

CONTAMINACION MARINA EN QUEQUEN

Te agradezco por la contaminación en Quequén.
Firma el Mejillín

La contaminación marina en Quequén, provincia de Buenos Aires, produjo un efecto positivo sobre las poblaciones de un caracol que vive adherido a las rocas de la zona intermareal.
El mayor desarrollo de algunas algas y la exclusión de la competencia en las inmediaciones de la desembocadura del colector de la red cloacal de Necochea y Quequén, sería el causante de los tamaños especialmente grandes que se observan en este molusco. A esta conclusión llegaron el licenciado Alejandro Tablado y el doctor Juan López Gappa, biólogos del Museo Argentino de Ciencias Naturales "Bernardino Rivadavia", después de haber realizado una serie de experiencias que incluían transplantes de especímenes, provenientes de zonas no contaminadas, a las proximidades del caño cloacal y viceversa.
"La zona intermareal es particularmente adecuada para realizar estudios de ecología marina debido a su accesibilidad directa durante la bajamar". Uno de los habitantes de esta franja cuando el sustrato es duro (roca o tosca) es la lapa pulmonada Siphonaria lessoni, Las lapas pulmonadas, falsas lapas o sombreritos, son un grupo de moluscos gastrópodos que poseen una valva cónica y se alimentan de las algas que raspan de la superficie de las rocas. La dieta de estos moluscos está formada principalmente por algas azul verdosas y diatomeas, unas algas microscópicas que poseen dos valvas de sílice superpuestas.
Se transplantó lapas provenientes de zonas no contaminadas, que previamente habían sido medidas y marcadas con pintura epóxica, a las proximidades del caño cloacal. Otras lapas no contaminadas, que formaban el grupo de control, fueron manipuladas en forma similar pero se volvieron a depositar en las rocas de origen. Además, se realizó el transplante recíproco: lapas de la zona contaminada se trasladaron a zonas limpias, con el correspondiente grupo control.
Las aguas contaminadas con efluentes cloacales, que están cargados de bacterias y partículas orgánicas en
suspensión, con escaso contenido y a la vez alta demanda de oxígeno. Esta situación no es tolerada por el mejillín, que está ausente en las inmediaciones del caño de descarga.
Por el contrario, las algas azul verdosas, algunas algas verdes y la lapa pulmonada son más frecuentes en el área de mayor contaminación.
Tablado y López Gappa explican que la red colectora, por la cual circulan los efluentes producidos en Necochea y Quequén, vuelcan los líquidos cloacales sobre plataformas de tosca que quedan expuestas en cada bajamar. "No existe ninguna planta de tratamiento sino simplemente una estación de bombeo ubicada dentro del casco urbano. Los organismos afectados son los integrantes de la comunidad que se fija sobre la tosca y que está dominada por el mejillín", agregan los investigadores.
En menos de un año, las lapas llevadas a la zona cercana a la descarga cloacal tenían un tamaño que duplicaba a las que, como control, se habían dejado en la zona no contaminada. Por el contrario, las lapas que habían sufrido el trasplante inverso no sólo crecieron menos que sus compañeras en la zona contaminada, sino que muchas murieron. Evidentemente la zona contaminada con los efluentes cloacales le ofrece a la lapa una disponibilidad de alimento superior que le permite un crecimiento mayor. Además, la ausencia del mejillín deja libre la superficie de la roca para el desarrollo de las algas y el "pastoreo" de la lapa.
Por otra parte estos experimentos dejaron en evidencia que en condiciones naturales la lapa presenta densas poblaciones de individuos pequeños, que crecen lentamente, como consecuencia de una tremenda competencia por el alimento.
Los estudios se efectuaron en la Estación Hidrobiológica de Puerto Quequén y gracias a subsidios aportados por el CONICET. Los investigadores aclaran que las alteraciones detectadas en las comunidades costeras se podrían revertir realizando un tratamiento a los efluentes cloacales con el objeto de disminuir su contenido de materia orgánica y descargando los efluentes a través de una cañería submarina que desemboque lejos de la costa y de la superficie del océano. Claro, que en parte, esto no es más que trasladar el problema a un lugar fuera del alcance de nuestra vista.

Publicado en La Bitácora ejemplar de la ciudad de Quequén.